Seis de cada diez hogares europeos están conectados a internet, una herramienta que ya es imprescindible, también en política. Internet canaliza campañas electorales y conecta a políticos y votantes; sin embargo, sólo un Estado miembro, Estonia, ha transformado la red en un colegio electoral más. Los votantes parecen preferir el voto tradicional: así lo aseguraron el 52 por ciento de nuestros lectores. Otro 18% de los encuestados votaría por internet si se garantizara que es fiable y seguro.
Estonia fue el primer país comunitario en reconocer el voto a través de internet como legalmente vinculante, lo que supone que los estonios pueden votar desde casa, algo que ya hicieron 10.000 personas en los comicios locales de 2005. En las elecciones parlamentarias de 2007, ya fueron 30.000 las personas que se decantaron por esta opción. Otros Estados de la Unión Europea, como Finlandia, han experimentado el sistema de votación electrónica en las mismas estaciones de voto.
¿Qué hace falta?
Para votar por internet como se hace ya en Estonia es necesario, además de un ordenador conectado a la red, un carnet de identidad electrónico que proporciona una herramienta de firma digital, fundamental para la autentificación de la identidad del votante. Y, como es obvio, también hay que disponer de un lector para tarjetas electrónicas.
La firma electrónica garantiza la identificación segura del votante. Es posible votar desde seis días antes de que se celebren los comicios, y el secreto del voto se salvaguarda encriptando la información. También es posible cambiar el sentido del voto una vez depositado, incluso cancelarlo y votar después físicamente en el colegio electoral.
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